¿Tenés entrevistas en inglés pero no avanzás en los procesos?
¿Tenés entrevistas en inglés pero no avanzás en los procesos?
Preparaste tu CV. Actualizaste LinkedIn. Encontraste una oportunidad interesante. Te llaman para una entrevista y hay una parte del proceso que va a ser en inglés.
Buscás “the most common job interview questions”, pensás algunas respuestas para Tell me about yourself, repasás fortalezas y debilidades y quizás practicás un poco de vocabulario. Pero llega la entrevista y aparecen preguntas mucho más específicas:
-“Tell me about a project that didn’t go as planned.”
-“How do you usually deal with conflicting priorities?”
-“Can you walk me through how you approached that problem?”
-“Why did you make that decision?”
Muchas veces, el problema no es que te falte inglés. El problema es cómo te estás preparando.
1. Practicás preguntas de entrevista, pero no preguntas de tu trabajo
Hay preguntas que aparecen en casi cualquier proceso de selección: experiencia, fortalezas, objetivos profesionales, expectativas. Hay que saber responderlas, por supuesto.
Pero si estás aplicando para un puesto de tecnología, finanzas, marketing, recursos humanos, arquitectura o ingeniería, es muy probable que una parte importante de la entrevista esté enfocada en situaciones reales de tu profesión.
Un recruiter puede preguntarte por tu experiencia pero un hiring manager probablemente quiera saber cómo trabajás: cómo resolviste un problema; cómo manejaste una situación difícil con un cliente; cómo tomaste una decisión; cómo priorizaste dos proyectos urgentes.
Preparar una entrevista en inglés no debería ser solamente practicar preguntas de entrevista. También debería ser practicar cómo hablar de tu trabajo en inglés.
2. Preparás respuestas, pero no practicás conversaciones
Escribir una excelente respuesta a Tell me about yourself puede servir como punto de partida. Pero después hay que poder decirla. Y, sobre todo, hay que poder salir de ella. Porque una entrevista no es un examen oral con diez preguntas perfectamente ordenadas. El entrevistador escucha algo interesante y repregunta:
“Why?”
“What happened next?”
“What would you do differently now?”
“Can you give me an example?”
Ahí es donde memorizar respuestas empieza a jugar en contra.
Una buena preparación debería ayudarte a desarrollar ideas con naturalidad, responder follow-up questions, ganar tiempo cuando necesitás pensar y reformular algo cuando no encontrás exactamente la palabra que querías usar.
La meta no debería ser sonar como si hubieras memorizado un speech sino poder sostener una conversación profesional sobre tu propia experiencia.
3. Practicás solo y nadie te dice qué está funcionando
Este es uno de los problemas más grandes de prepararse completamente solo.
Podés repetir una respuesta veinte veces y sentir que está perfecta.
Pero quizás:
- estás tardando demasiado en llegar al punto;
- estás usando estructuras mucho más complejas de las que necesitás;
- tu respuesta no tiene ejemplos concretos;
- hay una palabra que pronunciás de una manera que dificulta la comprensión;
- estás traduciendo literalmente expresiones del español;
- respondés correctamente, pero no transmitís claramente cuál fue tu aporte.
Y es muy difícil detectar todo eso mientras estás hablando. Por eso el feedback es tan importante. No necesitás que alguien interrumpa cada oración para corregirte un present perfect sino que alguien pueda decirte:
-“Esta respuesta está buena, pero tardaste tres minutos en explicar algo que podrías contar en uno.”
-“Acá falta explicar cuál fue específicamente tu responsabilidad.”
-“Esta frase suena traducida del español.”
-“Esta parte no quedó clara. Probemos otra forma de decirla.”
Eso también es aprender inglés.
4. No chequeás cómo se pronuncian las palabras importantes de tu industria
Hay algo muy simple que puede cambiar muchísimo cómo te sentís durante una entrevista: saber pronunciar con seguridad las palabras que vas a necesitar sí o sí. No todo el diccionario. Tus palabras.
Si trabajás en tecnología, probablemente tengas términos, herramientas, metodologías, cargos y acrónimos que aparecen constantemente cuando explicás lo que hacés.
Y muchas veces conocemos perfectamente esas palabras por escrito porque las leemos todos los días, pero nunca tuvimos que decirlas en voz alta.
Una buena preparación también implica detectar esas palabras clave, chequear su pronunciación y usarlas varias veces dentro de respuestas reales.
No para sonar nativo: para que el idioma no te haga dudar de algo que profesionalmente dominás.
5. Te concentrás demasiado en no cometer errores
La entrevista empieza y una parte de tu cabeza está respondiendo la pregunta mientras la otra piensa:
-“¿Era have worked o worked?”
-“¿Le puse la S?”
-“¿Está bien esta preposición?”
-“¿Cómo digo esto?”
Y mientras intentás construir una oración perfecta, perdés espontaneidad. En una entrevista laboral, tu inglés importa. Pero también importa tu capacidad para explicar ideas, contar experiencias, justificar decisiones, demostrar conocimiento y generar una buena conversación.
Un error gramatical pequeño rara vez destruye una buena respuesta. Una respuesta que no comunica claramente lo que sabés hacer sí puede hacerlo.
Entonces, ¿cómo conviene prepararse?
Una buena preparación para una entrevista en inglés debería parecerse bastante a la entrevista que vas a tener.
Eso significa trabajar con preguntas reales relacionadas con tu puesto y tu industria, practicar respuestas en voz alta, recibir repreguntas inesperadas, detectar vocabulario que necesitás incorporar y recibir feedback específico sobre claridad, estructura, gramática, vocabulario y pronunciación.
Y también hacer simulaciones. Hay una diferencia enorme entre saber qué responderías y haber tenido que responderlo frente a otra persona.
Cómo trabajamos las entrevistas en Transition
En Transition, preparamos profesionales para entrevistas en inglés partiendo de algo muy simple: no hay dos entrevistas iguales porque tampoco hay dos perfiles profesionales iguales.
No tiene sentido preparar de la misma manera a un software engineer, una persona de HR, un CFO o un director creativo.
Por eso, trabajamos sobre el perfil real de cada profesional, la posición a la que está aplicando y el tipo de situaciones que probablemente aparezcan durante el proceso.
Practicamos preguntas generales, pero también preguntas técnicas y situacionales vinculadas con su experiencia. Trabajamos vocabulario y expresiones útiles para explicar proyectos, desafíos, decisiones y resultados. Revisamos pronunciación de términos importantes de su industria y, principalmente, hacemos práctica oral con feedback.
El objetivo no es darte respuestas para memorizar: es que llegues a la entrevista con los recursos necesarios para hablar con seguridad sobre algo que ya conocés muy bien.
Quizás no necesitás “más inglés” antes de tu próxima entrevista. Quizás necesitás aprender a mostrar mucho mejor, en inglés, todo lo que ya sabés hacer.
Si tenés una entrevista en inglés próximamente y querés prepararla con nosotros, escribinos a info@transition.com.ar.
